La pandemia del COVID-19 promete tener efectos que según muchos cambiarán nuestra economía y sociedad para siempre. Sin embargo, en la historia, todas las grandes transformaciones y cambios de paradigma han estado precedidas por epidemias y catástrofes, incluida la primera revolución industrial en el siglo XIX con la epidemia del cólera. Hoy estamos viviendo uno de esos momentos históricos que se ven una vez cada cien años, y solo depende de nosotros transformar esta crisis en una oportunidad para crear una nueva estrategia de crecimiento global que busque el desarrollo económico, social y ambiental, creando las condiciones para dar comienzo a una nueva revolución industrial.

Impactos y la nueva etapa de la pandemia

Hoy nos vemos enfrentados a una realidad absolutamente distinta de nuestro planeta, ya que cada año nuestra economía es cada vez más interconectada, interdependiente y globalizada; por lo que el impacto de la enfermedad COVID-19, superará el ámbito sanitario, afectando agresivamente a nuestras economías y sociedades en todos los rincones del mundo.

“Hoy el mayor riesgo de catástrofe global… si algo mata a más de 10 millones de personas en las próximas décadas, lo más probable es que sea un virus altamente infeccioso en lugar de una guerra. No serán misiles, serán microbios”. (TED, Bill Gates, 2015)

Se estima que el costo del COVID-19 para la economía mundial será de al menos US$2 trillones. De acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI), el mundo ya se encuentra oficialmente en recesión, y según su Directora Ejecutiva Kristalina Georgieva, ya se prevé mucho peor que la crisis del 2008. En América Latina de acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), el PIB de nuestra región caerá entre un 1,8% y 3%, aumentando el desempleo en hasta un 10%.

Estamos en un momento histórico que nos permita transformar esta crisis en una oportunidad para crear una nueva estrategia de crecimiento global que busque el desarrollo económico, social y ambiental, creando las condiciones para dar comienzo a una nueva revolución industrial.

Economía Circular y Cuarta Revolución Industrial

Durante los últimos siete años se ha gestado un importante movimiento a nivel mundial que busca promover y acelerar la transición hacia una economía circular que permita mantener el valor de los materiales y productos durante el mayor tiempo posible, elimine el concepto de desecho y favorezca la regeneración de los ecosistemas naturales. Al mismo tiempo, este nuevo modelo económico ha coincidido con el comienzo de uno de los mayores cambios de paradigma tecnológicos de la historia: la cuarta revolución industrial.
Ambos fenómenos son dos caras de una misma moneda, ya que la Industria 4.0 provee las tecnologías que permiten el desarrollo de los nuevos modelos de negocio circulares, y la economía circular incentiva, promueve y da sentido al desarrollo de estas tecnologías. Está idea ha ido creciendo día a día con más fuerza dando paso al concepto de Economía Circular 4.0. 4

Previo a la aparición del COVID-19, el planeta estaba enfrentando otra gran crisis en su lucha contra el cambio climático, y la economía circular estaba posicionándose como la herramienta más efectiva para que nuestro planeta no aumente su temperatura en más de 1,5 °C, siendo abrazada por muchos países del mundo, dando pasos importantes para el desarrollo de una economía circular en sus territorios, apoyados por organizaciones internacionales como Ellen MacArthur Foundation, Circle Economy y World Economic Forum (WEF) en Europa, Centro de Innovación y Economía Circular — CIEC y el Programa Regional Seguridad Energética y Cambio Climático en América Latina (EKLA) de la Konrad Adenauer Stiftung (KAS) en Latinoamérica, y la ONU a nivel global, seleccionando a la circularidad dentro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La impresión 3D, robótica, internet de las cosas (IoT), realidad virtual (VR) e inteligencia artificial (AI), ha demostrado en tiempo real la vigencia de la Ley de Moore, ya que estas tecnologías no solo han mejorado su capacidad de procesamiento, eficiencia y productividad, sino que han ido reduciendo permanente sus costos, democratizando su acceso y permitiendo que emprendedores y empresarios de todo el mundo puedan incorporar y desarrollar procesos propios de la Industria 4.0.

Sin embargo, la cuarta revolución industrial es mucho más que un cambio tecnológico. Es también un fenómeno económico, social y ambiental, que permite la creación de nuevas empresas y emprendimientos basados en tecnologías de última generación, relocalizándolas más cerca de sus clientes y usuarios finales, promoviendo la constante capacitación y actualización de los conocimientos de trabajadores, emprendedores y tomadores de decisiones, y optimizando los procesos productivos a través de la digitalización, reduciendo la huella de carbono y el uso recursos naturales.

La crisis del COVID-19 nos hará replantear la globalización tal como la conocemos. Hasta ahora la forma más efectiva que encontraron las empresas de reducir costos y mantenerse competitivas era el trasladar sus actividades productivas a territorios que ofrecieran ventajas económicas y tributarias; sin embargo, esto también trajo consigo un sinnúmero de efectos negativos, entre ellos el aumento de la huella de carbono de productos y materiales y la desindustrialización de la mayoría de los países, generando una sobre dependencia de la mayoría de los países de la capacidad de producción de algunos territorios específicos.

La dependencia del mundo de la capacidad industrial de ciertas zonas geográficas ha quedado de manifiesto, demostrando la extrema fragilidad de la mayoría de economías del planeta. La principal lección que los países están sacando de la crisis del coronavirus es que es altamente riesgoso depender de la capacidad industrial de otras naciones, principalmente en insumos y productos estratégicos para la salud, industrias productivas y el funcionamiento básico de la economía. Esto no significa en ningún caso involucionar y dar la espalda a la globalización, sino más bien tomarlo como una oportunidad de repensar y reimaginar un proceso que ha traído tantos beneficios para la humanidad. Hoy, gracias a la digitalización y la Industria 4.0 tenemos la oportunidad de transitar hacia lo que se conoce como Glocalización, permitiendo que las economías del mundo sigan pensando de manera global pero actuando de manera local, logrando que territorios, ciudades y regiones se relacionen física y virtualmente, creando conexiones económicas y sociales que son específicas para esa comunidad, pero siempre pensando en los efectos que puedan tener en el planeta.

Nuevo Pacto Verde Global

Previo a la crisis del COVID-19, el mundo estaba enfrentando la gran amenaza del cambio climático, una que si bien se produce a un ritmo más lento, puede tener efectos económicos, sociales y ambientales peores que los de la actual pandemia. Europa estaba adelantada en las medidas para combatir el calentamiento global. En diciembre de 2019, la Comisión Europea, presidida por Ursula von der Leyen, lanzó su Nuevo Pacto Verde Europeo (EU Green Deal), con un costo de aproximadamente US$1 trillón en el plazo de diez años, y que es considerada la nueva estrategia de crecimiento que permitirá transformar a Europa en el primer continente carbono-neutral al 2050, buscando además, desacoplar el crecimiento económico del uso de recursos naturales; aumentar el uso eficiente de recursos, restaurando la biodiversidad y reduciendo la contaminación ambiental; descarbonizar el sector energético, entre otras medidas.

Europa deberá conseguir que su recuperación económica post-crisis del coronavirus se ajuste con los desafíos de su Green New Deal, instalando la economía circular como el nuevo modelo tecno-económico que permita crear nuevas empresas y emprendimientos, generar empleos de calidad y combatir el cambio climático. El Plan de Acción de Economía Circular (Circular Economy Action Plan) cumple ese rol de recuperación económica enfocado en mejorar la durabilidad, reutilización y reparabilidad de productos y equipos, así como el aumento en la eficiencia energética y en el uso de recursos; aumentar el contenido de material reciclado en los productos y equipos, instalar capacidades de remanufactura y reciclaje de alta calidad; reducir la huella de carbono, agua y materiales; eliminar productos y materiales de un solo uso y evitar la obsolescencia programada; transitar hacia modelos de negocio basados en product-as-a-service (producto como servicio); y promover e instalar la transformación digital y trazabilidad de productos y materiales.

El Nuevo Pacto Verde Global promueve la electrificación masiva de todos los sectores energéticos, aumento la eficiencia energética y permitiendo una reducción en el uso de la misma; incentivando la construcción de infraestructura solar, eólica e hídrica que permita proveer hasta el 80% de la energía al 2030, alcanzando un 100% al 2050. La transición hacia una matriz energética 100% renovable requeriría una inversión a nivel global de aproximadamente US$73 trillones; sin embargo, se estima que esta megainversión podría tener un retorno de inversión mucho más rápido de lo imaginado. En el tiempo, la energía renovable es más barata de generar que la energía con combustibles fósiles, reduciendo los costos energéticos en hasta un 61%, desde US$17,7 trillones/año a US$6,8 trillones/año; mejorando el acceso a energía a más de 4 billones de personas y creando, al mismo tiempo, un total de 28,6 millones de nuevos empleos. Además, disminuye la contaminación ambiental, que anualmente cuesta la vida de más de 7 millones de personas, reduciendo los costos asociados a salud desde US$76,1 a US$6,8 trillones al año.
Según la OIT señala que, solo en América Latina, se podrían generar hasta 6 millones de nuevos empleos a través de actividades como remanufactura, reparación y reciclaje; permitiendo, al mismo tiempo, la instalación de nueva infraestructura y la adopción de tecnologías propias de la Industria 4.0, permitiendo que países en vías de desarrollo se suban finalmente al carro de la cuarta revolución industrial.

Un Mundo Post Coronavirus

Es momento de reimaginar y actualizar nuestro modelo económico y nuestra manera de pensar, hacer y consumir con las nuevas condiciones del siglo XXI, incorporando a la sociedad, al medio ambiente y las nuevas tecnologías de la cuarta revolución industrial; pero también volviendo a prácticas que han funcionado en el pasado, como la economía circular, la industrialización y el localismo, ya que muchas veces “el futuro no es más que el pasado que regresa”. En esta pandemia de consciencia estamos en un momento crucial y, tal como señala el historiador israelí, Yuval Noah Harari “las decisiones que tomemos reconfigurarán el planeta”.

Petar Ostojic Salinas

CEO de Neptuno Pumps, Fundador, Director Ejecutivo de CIEC, Director Endevor Chile, Fundador de NDX Technology.

Pablo Vega Buccicardi

Gerente General de CIVE-Consultoría de Alta Dirección y Director CIEC en Perú y Asociado en NDX Technology.

Fuentes

  • TED, Bill Gates. Marzo 2015
  • Enterprise Institute www.aei.org
  • Columna Diario El Comercio. 20/04/2020
  • Ostojic, P. Artículo escrito para el Programa Regional Seguridad Energética y Cambio Climático en América Latina (EKLA) de Konrad Adenauer Stiftung (KAS). Abril 2020

Petar Ostojic y Pablo Vega
Mayo / 2020

Publicación, Revista Stakeholder

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